PROPUESTAS NOVEDOSAS: LADRILLOS DE CÁÑAMO
Pocas plantas han acompañado tanto al hombre en su historia como el cáñamo, cuyas fichas ya empleaban, hace 8.000 años, los chinos. Hoy está presente en el sector textil, la producción de semillas, aceites, combustibles ecológicos y plásticos.
Pero, sin dudas, uno de sus usos más novedosos es el destinado a la construcción: desde hace unos años una empresa lo destina para elaborar ladrillos.
En 2000, la arquitecta alemana Monika Brümmer montó en Guadix (Granada, España) la empresa Cannabric, donde fabrica artesanalmente ladrillos de cáñamo, tan resistentes como los normales, más ecológicos y homologados para su uso constructivo.
Todo empezó con su proyecto de fin de carrera, que versó sobre nuevas formas de construir viviendas recurriendo a materiales vegetales.
El bloque está formado por fibras vegetales de cáñamo industrial, cal hidráulica natural y una mezcla de minerales, además de tierra. "Los componentes se mezclan, se prensan unos bloques macizos y se secan al aire, por lo que el consumo de energía en la fabricación es bajísimo", explicó Brümmer.
Entre las ventajas de estos ladrillos está su componente aislante. "Las casas hechas de Cannabric tienen un elevado confort térmico, acústico y bioclimático. Estos ladrillos regulan las temperaturas y la humedad ambiental, como en una cueva pero con muros exteriores de 30 centímetros de espesor", comenta la promotora.
Es además resistente a las cargas y al fuego, sirve para fabricar edificios de varias alturas.
Entre sus inconvenientes (siempre, se dice, existe un "pero") está su precio. Un ladrillo de cáñamo, de 30 x 14,5 x 10,5 cm, ronda el euro, mientras que uno cerámico (que suelen medir 24 x 11,5 x 6 cm) tienen un costo de entre 0,10 euros y 0,40 euros cada uno.
"El costo es más elevado, pero se amortiza en pocos años con el gran ahorro energético que conlleva su empleo", indica la arquitecta.
El bloque tiene un alto valor estético para viviendas de estilo rústico, pues es macizo y denso, de color beige y textura fibrosa.
Por el momento, la empresa todavía trabaja para "una minoría de gente que quiere una casa sana y saludable, en la que el consumo de energía es muy bajo", según Brümmer.
Aún así, ya hay muchas casas hechas, inclusive en la ciudad de Madrid, sobre todo viviendas unifamiliares.