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VOLVER A LAS FUENTES
El encanto de uno de los islotes más populares del mundo -Mont Saint-Michel, en Normandía, Francia- ya no es lo que era. Siglos de acumulación de sedimentos han propiciado que el continente se acerque más de la cuenta al popular monte. De los cuatro kilómetros que mediaban hace siglos entre la tierra firme y la roca se ha pasado, por efecto del hombre y el turismo, a unas decenas de metros. De repetirse la Guerra de los Cien Años, el islote no podría resistir como entonces el asalto de los ingleses, parado por la marea alta. Los peregrinos que durante siglos visitaron la majestuosa abadía gótica edificada en la cima del peñasco también tuvieron que lidiar con la subida de las aguas.
Un proyecto propone ahora devolver su carácter insular a la roca. Su primera fase, la presa del río Couesmon, fue inaugurada el mes último.
Lo primero que puso en peligro al peñasco fueron las construcciones levantadas robando terreno al mar. Luego, los muros de contención para evitar inundaciones han perturbado el drenaje y acelerado la acumulación de arena. La marea ya no se retira con la fuerza suficiente para devolver al océano los sedimentos.
"No pretendemos cambiar la naturaleza, sino revertir los daños causados por el hombre", aseguró Bruno Legendre, encargado del proyecto. La solución ideada por los ingenieros pasa por la construcción de una presa sobre el río Couesnon, que desemboca frente al Mont Saint-Michel, para volver a equilibrar las fuerzas entre el río y el mar. La presa se abre poco a poco para acumular el agua con la subida de la marea y la suelta con la baja. Aumenta con ello la potencia del agua y libra las orillas de residuos. Dentro de 15 años, la frecuencia de marea fuerte debería triplicarse. "Es algo que no se ha hecho nunca, nos basamos sólo en datos científicos", indican.
La obra de ingeniería, operativa desde mayo, ha concebido la presa también como un balcón marítimo que ofrece una vista panorámica inédita sobre la desembocadura del río, con el Mont Saint-Michel en el horizonte.
La presa es la primera etapa de un proyecto que cuenta con una financiación de 200 millones de euros y culminará en 2015 con la destrucción del dique-carretera que une a la isla con tierra firme y rompe la trayectoria de la corriente.


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EDICIÓN Nº 181 - SEPTIEMBRE 2009