:::   N O T I C I A S   &   N O V E D A D E S   :::
UNA CASA EFICIENTE EN BASE A CONTENEDORES
Siempre resulta interesante analizar propuestas de viviendas familiares resueltas en diferentes circunstancias de emplazamiento y materiales. En este caso se trata de una casa unifamiliar aislada, de 160 metros cuadrados, ubicada en Curacaví, Chile, y ejecutada en apenas 90 días, según un  proyecto del estudio de arquitectura James and Mau.
La casa aparece en el alto de una colina, dominando un paisaje maravilloso, y genera una permeabilidad en su eje este-oeste, a través de un gran espacio acristalado. Estar en la zona más social de la casa da una especial magia, donde ver el amanecer o el atardecer puede ser toda una experiencia lúdica.
La casa se distribuye alrededor de este gran espacio con volúmenes mucho más cerrados en el eje norte-sur, contrastando con el lado abierto y generando así una tensión volumétrica hacia una de las vistas.
El sistema constructivo funciona en base a un diseño modular, prefabricado, que limita los gastos de transporte y de contaminación en obra. El sistema modular permite pensar en ampliaciones rápidas en caso de necesidad.
La curiosidad de su estructura es que está conformada por tres contenedores marítimos reutilizados. Uno de ellos, dividido en dos partes, sirve como soporte estructural de los otros dos, ubicado en la planta alta.
La forma de la casa responde a un diseño bioclimático que se adapta a la incidencia climática del lugar, de manera que reciba sol durante todo el día y permita una máxima ventilación. 
La vivienda "se viste y se desviste" en verano y en invierno mediante una piel solar transventilada, tanto en fachadas como en cubiertas, mediante una cámara de aire de separación entre piel y fachada. Se viste con la piel en verano para protegerse del sol y se desviste en invierno para crear un efecto de calefacción natural pasivo.
Se utilizaron dos tipos de piel en fachada: una a base de varillas de madera horizontales fijas y otra de pallets móviles, los cuales se pueden abrir de manera individual para controlar la radiación solar. La piel de la cubierta es una ligera malla de "quitaipón" según la estación del  año.
Las pérgolas permiten controlar la entrada del sol directo a través de los ventanales.
El cerramiento interior está conformado por aislamiento de celulosa reciclada, proyectada sobre la chapa del contenedor, y acabado con paneles ecológicos de fibra de celulosa y yeso. Con estos elementos y la incorporación de paneles térmico solares la casa logra una autonomía energética del 70%.
La casa logra un 85% -medido en peso- de materiales reciclados, reutilizados y no contaminantes.


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EDICIÓN Nº 184 - ENERO 2010