Mar Azul se ha hecho popular luego de que una publicidad de cerveza la tomara como centro de su campaña, destacando cierto aislamiento que tiene esta ciudad balnearia cercana a Villa Gesell. Sin embargo, dentro del mundo de la arquitectura, el lugar viene apareciendo desde hace años en las principales publicaciones temáticas del país, en virtud de un singular número de viviendas construidas en sus bosques, las cuales han seguido los lineamientos de la arquitectura moderna, con claras influencias de las obras de Le Corbusier, Mies van de Rohe y Frank Lloyd Wrihgt.
El estudio BAK arquitectos abrió ese camino, y desde entonces fueron varios los trabajos que realizó, hasta llegar a esta nueva obra. Esta vez la propuesta varió completamente su emplazamiento, por cuanto abandonó el bosque para volcarse sobre la playa. Sin embargo, decidieron mantener el mismo lenguaje.
"Cuando nos llegó el pedido de una vivienda de hormigón de 181 metros cuadrados a pocos metros de la playa, dudamos en utilizar el mismo sistema estético. Finalmente, convenimos que podíamos estudiar las adecuaciones que hicieran factible su utilización en un ambiente muy diferente. Era fundamental optimizar su aislamiento, proponiendo una vivienda en donde los techos fueran expansiones de los ambientes, con decks de madera sobre las losas, que a la vez de permitir el desarrollo de diferentes actividades al aire libre, cumplieran el rol de "sombrilla" que protege de los rayos solares. También debíamos controlar el encandilamiento que dichos rayos producen al reflejarse en la arena. Decidimos que no era conveniente hacer aberturas de piso a techo y que debían estar protegidas por aleros".
El lote, de 20 m x 47 m, se encuentra a escasos metros del médano que pone límite a la playa, con una casa lindera que obstruye en parte las visuales al mar. El resto de las vistas permiten el disfrute de una vegetación baja, por la que asoma el mar por un lado y se insinúa el bosque, por el otro. El terreno presenta una elevación de 3 metros respecto de sus laterales. La necesidad de elevar la edificación por encima de la cota del lote para tener vistas al mar fueron determinantes en la propuesta.
Los comitentes, un matrimonio joven con tres hijos pequeños, llegaron al estudio requiriendo una vivienda de hormigón, de muy poco mantenimiento.
Concentramos nuestra búsqueda de soluciones a acomodar este programa a esa topografía y ambiente particular, y contar con importantes paños de vidrio para ver el mar.
La propuesta de forestación, siguiendo el criterio de mínima intervención en el paisaje, consistió en proyectar unos muros de contención de durmientes de quebracho que ayuden a contener el médano y permitan que vuelvan a crecer los pastizales del lugar.
Toda la vivienda está resuelta con tabiques y losas de hormigón armado. La versatilidad del material permitió resolver el voladizo del semicubierto. También se recurrió a un importante voladizo en el extremo opuesto, donde el médano baja abruptamente, para que la casa se apoye sin modificar su perfil natural.
La adecuación del sistema constructivo utilizado en el bosque, a los efectos de optimizar su aislación térmica, fue utilizar como cubierta final "deck-sombrilla", armados con tirantes de madera fijados a la losa. Por otro lado, para mejorar la aislación térmica de los tabiques exteriores se construyó, en la parte interior, un muro de ladrillos huecos revocado y pintado y se previó ventilación cruzada para que la brisa marina los refresque en los días de alta temperatura.
El piso es de paños de cemento alisado divididos por planchuelas de aluminio. El encuentro entre muros y suelo se resolvió con un perfil rehundido de aluminio.
El mobiliario fue diseñado por el estudio y es una combinación de equipamiento fijo, realizado en hormigón, y de muebles de madera recuperada de pino canadiense proveniente de cajones de embalaje de motores.