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::: N O T I C I A S & N O V E D A D E S :::
EL PÚBLICO YA NO PODRÁ PISAR LAS GIRASOLES DE AI WEIWEI
EDICIÓN Nº 193 - NOV / DIC 2010
Muestra singular, si las hay, es la que se presentaba por estos días en la atractiva Tate Modern de Londres, el museo que ocupa una ex usina eléctrica a orillas del Támesis, recuperada como espacio de arte merced a un proyecto de los arquitectos suizos Herzog y De Meuron.
Se trata de una mega colocación de semillas de girasol (pipas) que cubren por miles el suelo de la sala de turbinas, las cuales podían ser pisadas por los miles de visitantes. La instalación es obra del artista chino contemporáneo Ai Weiwei y se titula Sunflower seed. Se trata (atención) de 100 millones de pipas de girasol elaboradas en porcelana y pintadas a mano. Lo cierto es que la muestra no resultó como se esperaba. Luego de varios días de “exposición”, los responsables de la sala decidieron cerrarla por razones de seguridad. Es que el polvo que se levantaba cuando el público pisaba la porcelana se encontró insano. “La entusiasta interacción de los visitantes con la obra ha levantado más polvo de lo esperado y la Tate ha sido advertida que la inhalación durante un tiempo prolongado puede ser perjudicial para la salud, por lo que, de acuerdo con el artista, ha resuelto no permitir a los visitantes caminar a través de la instalación”, indicaron los responsables de la muestra.
La obra de Ai Weiwei es una composición de artesanía elaborada a mano por trabajadores chinos del pueblo de Jingdezhen, que en el pasado fabricaban exquisitas porcelanas para la corte imperial y que hoy se encuentran en la ruina. La idea era que los visitantes tomaran las pipas con las manos y caminaran sobre ellas, participando de una instalación sensorial y alegre, con la carga de la historia de esa gente que ha fabricado algo tan insignificante, en apariencia, con la minuciosidad y perfección de su oficio. Era un llamado a la reflexión que, al menos esta vez, debió quedar suspendido.