El alemán que dejó su huellaen Bahía Blanca
Si bien el paso del tiempo se ha encargado de borrar parte de su legado, las obras del arquitecto José Bäuerle siguen siendo un componente importante del patrimonio arquitectónico de Bahía Blanca.
Bäuerle cursó sus estudios de arquitectura en Alemania, realizando sus primeros trabajos en Estrasburgo. Arribó a la Argentina en 1889, alentado por amigos que lo entusiasmaron con las posibilidades laborales que ofrecía nuestro país. Junto con su esposa y su hijo se instaló en La Plata, donde participó en varios trabajos, entre ellos la construcción del palacio municipal.
Dos años más tarde se trasladó a Guaminí, donde proyectó el establecimiento Cochicó, para la firma Lahusen y Cía. Luego regresó a La Plata y trabajó también en Buenos Aires, donde dirigió y ejecutó obras entre 1894 y 1900, entre ellas la iglesia Nuestra Señora de las Victorias, en calle Paraguay casi esquina Libertad.
La llegada
En 1901 Bäuerle llegó a nuestra zona contratado por la empresa holandesa Dirks, Dates & Van Hattem, a cargo de las obras del puerto militar. Durante tres años trabajó en la hoy Base Naval Puerto Belgrano, bajo la supervisión del ingeniero Luis Luiggi.
Terminado su contrato, en 1904 se instaló en Bahía Blanca, donde durante 20 años desarrolló una tarea vastísima, la cual lo llevó a revalidar su título de arquitecto y a adoptar la ciudadanía argentina.
Aquel año participó del concurso de proyectos para el palacio municipal, obteniendo el segundo puesto. En 1909 tomó a su cargo el diseño del teatro Colón (actual teatro Don Bosco) del Círculo de Obreros Católicos, en Rondeau 119, desarrollando una fachada de aires barrocos con detalles ornamentales propios del Art Nouveau.
Ese mismo año proyectó la sede de Aguas Corrientes en Vieytes y Gorriti, las barracas de Diego Meyer y de la firma Engelbert y elevó una propuesta para el teatro municipal.
Al mismo tiempo, sumó las viviendas familiares de Ricardo Ducós, en avenida Colón 351; Eduardo Tuñón, en O’Higgins 270; Rosa Pronsato, en Rodríguez 129; William Harding Green, en la esquina de Almafuerte y Holdich; y Leónidas Lucero, en Lamadrid 37.
También ejecutó ampliaciones en el Molino América y en los colegios Don Bosco y María Auxiliadora. Asimismo, trabajó en localidades de la región, entre ellas las iglesias de Tres Arroyos, Miguel A. Gascón y General Cerri, además del chalet El Retiro de Diego Meyer, en Sierra de la Ventana.
Los datos
Una publicación de 1906 señalaba a Bäuerle como “el primer arquitecto en romper con la antigua construcción española” en Bahía Blanca, demostrando como “con la misma cantidad de dinero era posible levantar casas cómodas y bonitas”. La nota lo definía además como “un simpático propulsor de nuestra naciente arquitectura”.
No hemos encontrado una fotografía del arquitecto, pero una publicación de la Revista Comercial de 1909 lo describía como “encajado en las modalidades físicas de su raza, germano tanto de alma como de cuerpo”, y agregaba que “su aspecto de robusta rusticidad” no permitía sospechar al profesional “insinuante e ilustrado” que había detrás de esa apariencia.
A principios de la década de 1920, Bäuerle dejó Bahía Blanca y se instaló en la Capital Federal. Una guía de arquitectura publicada en 1923 ubica su estudio en Talcahuano 1147.
Según diversos portales especializados en arquitectos alemanes que desarrollaron su actividad en la Argentina, el profesional falleció en 1944.
