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CONSTRUCCIONES OLÍMPICAS
"EL NIDO" de Herzog y De Meuron
El Estadio Olímpico, bautizado "El Nido", será, sin dudas, la obra emblemática de las olimpíadas y una verdadera muestra de modernidad, diseño, ingeniería, arquitectura y arte.
Conformado por una intrincada red exterior de acero, de compleja geometría, el estadio olímpico aparece cubierto, como el "cubo de agua", con una membrana transparente que trenza el acero sobre la multitud y el césped.
Hace pocos días, al ser distinguido por el Museo de Diseño de Londres como uno de los diseños internacionales más innovadores y progresistas, el jurado señaló que "su arquitectura define el estadio contemporáneo en una forma que no se había visto desde los juegos olímpicos de 1972, celebrados en Munich. Expresa la irrupción de China como un Estado moderno y corona los logros de las carreras extraordinarias de sus autores, los arquitectos Herzog y De Meuron".
Es tal su impacto visual y tecnológico que muchos consideran que ya eclipsó el proyecto presentado por Londres a construirse para las olimpíadas 2012.

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Acaso como nunca antes en la historia, los juegos olímpicos de Beijing 2008, en China, significaron tanto desde el punto de vista constructivo. Esto es así porque los organizadores decidieron apostar toda su imagen al diseño de obras que no dejan duda alguna sobre la modernidad de ese país asiático y el poderío de una nación que ya nadie puede ignorar. La apuesta, además, fue contratar a arquitectos-estrellas, grandes protagonistas del mundo de la arquitectura actual, entre ellos el inglés Norman Foster, los suizos Herzog y De Meuron, el francés Paul Andreu y el finlandés Rem Koolhaas, para generar verdaderos iconos urbanos, excediendo incluso cualquier pauta cultural preestablecida, en un lenguaje donde el diseño, la tecnología y la novedad conviven de muy buena manera con toda la historia del país.
Las siguientes obras son consideradas los componentes claves de la ciudad, desde su impactante aeropuerto, pasando por el edificio de la televisión nacional, hasta su maravilloso estadio olímpico.

Con capacidad para 100 mil personas y un costo de 500 millones de dólares, el estadio será utilizado para competencias de fútbol y atletismo, además de las ceremonias de inauguración y cierre.
"A la distancia parece estar cuidadosamente tejida pero, de cerca, la red exterior de acero, a la que De Meuron llamó "el bosque arquitectónico", es por demás compleja. Dentro del nido se encuentra el estadio de hormigón rojo, donde se ubican los asientos. El espacio entre éste y el nido exterior genera el verdadero impacto para quien visita la obra", explicó una publicación.

GRAN TEATRO NACIONAL
Diseñado por el arquitecto francés Paul Andreu, el flamante Teatro Nacional de Beijing fue apodado, desde el nacimiento, como "el huevo", por su singular geometría.
Vecino a la Ciudad Prohibida, el edificio dispone de una superficie de 200 mil metros cuadrados y capacidad para 6.500 personas, conformando un gran domo recubierto con titanio y vidrio, de 212 metros de largo, 143 de ancho y 46 de alto, rodeado por un largo artificial.
Dentro de él se ubican los recintos de la ópera, la sala de conciertos y el teatro.
Polémico en los tiempos de su presentación como proyecto, su arquitectura terminó por ganarse el gusto de los habitantes de Beijing.

EL "CUBO DE AGUA"
Las competencias de natación durante las olimpíadas se realizarán en el bautizado "cubo de agua", una estructura de geometría pura que permitirá el ingreso de 17 mil espectadores.
Todo su perímetro y cubierta se cerraron mediante el uso de almohadillas plásticas transparentes de alta resistencia (ETFE, en inglés), cuyas formas, merced a la aplicación de aire a cada una de las celdas, evocan burbujas de agua.
El edificio aparece rodeado de un lago artificial, lo cual, junto con las piscinas y el importante ingreso de luz natural, genera visuales y reflejos impactantes.
La construcción demandó una inversión de 100 millones de dólares y, terminados los juegos, se convertirá en un centro acuático recreativo, al cual se añadirá una pista de hielo, gimnasio y cines.
Los autores del proyecto, los australianos de PTW, prestaron especial atención a la eficiencia energética, métodos de reciclaje y ahorro de energía. Así, por caso, la radiación solar ayudará a los sistemas de calefacción natural a mantener sus cinco piscinas a la temperatura adecuada.
La transparencia del EFTE y la tecnología de los leds de iluminación permiten que las fachadas y la cubierta adquieran diferentes colores.

SEDE CENTRAL DE LA TELEVISIÓN CHINA (CCTV)
Situado en un solar de 10 hectáreas y diseñado por la oficina OMA, liderada por Rem Koolhaas, comenzó a construirse en 2004 el nuevo edificio de la televisión china que, entre sus primeros desafíos, tendrá la transmisión de los juegos olímpicos. El edificio tiene de 54 plantas y alcanza los 234 metros de altura, conformando dos torres en forma de "L", unidas en la cima y en su base mediante un complejo ángulo que oficia de lazo entre ambos rascacielos.
La obra significó un exigente diseño estructural, ya que las dos torres se encuentran inclinadas respecto de la vertical y ambas se emplazan, con una planta de 160 metros por 160 metros, en esquinas diagonales opuestas.
"No es una torre tradicional, sino un bucle continuo de secciones horizontales y verticales que definen un emplazamiento urbano en lugar de señalar el cielo", señaló Koolhaas al explicar el diseño, al tiempo de marcar su intención de "terminar la idea tradicional de rascacielos", a la cual, asegura, "se le acabó la energía".
El costo de la construcción trepó a los 750 millones de dólares.

EL AEROPUERTO
Con sus más de 3 kilómetros de largo, su forma de dragón ideada por su autor, el arquitecto inglés Norman Foster, y su eficiente funcionamiento, la nueva terminal del aeropuerto de Beijing conforma una de las obras mejor resueltas en su tipología y es la puerta de entrada que los organizadores de los juegos soñaron para esta ocasión. La cubierta que unifica todo el aeropuerto posee una columnata roja que evoca los templos chinos, mientras que un conjunto de contrafuertes ofrece una variada paleta de 16 tonos del rojo al amarillo.
La obra es, además, un modelo de construcción sustentable, donde el uso racional de los elementos naturales favorece el consumo de energía. Para Foster, señalado por algunos como el arquitecto más influyente de los últimos tiempos, significó el desafío más extraordinario de su carrera.