Sin duda, una buena impermeabilización es fundamental por la seguridad de quienes viven en la propiedad, pues genera un ambiente más saludable porque la temperatura será más agradable. Además, agrega valor al inmueble ya que estará libre de humedad y no sufrirá pérdidas de agua en el futuro.
Un impermeabilizante es una sustancia hecha de resinas, fibras de vidrio, emulsiones, polímeros y otros materiales que se aplica a una superficie para impedir que el agua u otros líquidos se filtren. Usualmente, se emplea en el revestimiento de techos, terrazas, balcones, depósitos de almacenamiento, sótanos, cisternas, estanques, medianeras o cimientos con el propósito de eliminar las filtraciones y aislar el agua o vapor para mantener las superficies secas.
¿Cuáles son los tipos de impermeabilizantes?
Todos los impermeabilizantes sirven para proteger las paredes, muros o tejados de las filtraciones de agua, pero los hay de diferentes tipos y composición. Por esta razón, antes de empezar con un proyecto de impermeabilización, se deberá escoger el que mejor se adapte a nuestras necesidades. Principalmente, la elección estará supeditada al material en el que se aplicará y el acabado que se busca. Veamos los tipos de impermeabilización que existen:
- Acrílicos o líquidos: son una mezcla de polímeros, pigmentos, polvos y diversos aditivos. Visualmente, son muy parecidos a una pintura para exteriores. En casos donde exista la formación de grietas en la superficie y movimientos estructurales importantes, se recomienda el uso de una tela de refuerzo que se coloca entre cada capa de impermeabilizante.
- Asfálticos: solvente o emulsionado con agua, fibras de vidrio, polvos y resinas hidrocarbonadas. Si la superficie que se va a impermeabilizar está en contacto eventual con el agua, un impermeabilizante de este tipo probablemente sea la mejor solución. También en este caso se recomienda el uso de una tela, para la formación de grietas y movimientos estructurales importantes. Todo impermeabilizante asfáltico, por su color y naturaleza, tiende a degradarse muy rápidamente. Para evitarlo, se recomienda el uso de una pintura o recubrimiento reflectivo, el cual (como su nombre lo indica) recubre y refleja los rayos del sol, aumentando su vida útil.
- Cementosos: como su nombre lo sugiere, están hechos a base de cemento; es decir, de cal, silicatos y óxido de hierro. De los distintos tipos de impermeabilizantes, el cementoso es muy resistente a la intemperie, va bien con climas templados y fríos, brinda una gran durabilidad e impide la aparición del salitre, una sustancia salina blancuzca y algodonosa que se acumula generalmente en las paredes. Esencialmente, se ocupa en cisternas, diques, tanques de almacenamiento de agua o muros de contención.
- Mantos prefabricados: son impermeabilizantes listos para aplicarse por medio de un pegamento o calor (termofusión). Pueden ser de naturaleza asfáltica, PVC (Policloruro de Vinilo) o TPE (elastómero termoplástico). Se forman por medio de polímeros obtenidos por la combinación de dos o más moléculas idénticas. Entre sus características principales destacan su gran capacidad impermeable y resistencia a la contracción y dilatación.
- Poliuretanos: están hechos a base de resinas de poliuretano, ya sea disueltas en agua o 100 % sólidas. Los impermeabilizantes de este tipo tienen una enorme flexibilidad y excelentes propiedades de durabilidad.
- Ecológicos: son aquellos impermeabilizantes que no contienen plomo, tóxicos o cualquier otro tipo de material contaminante para el medio ambiente. Tienen una duración aproximada de 10 años y son muy resistentes a los cambios de temperatura, climas extremos y salitre, por lo que funcionan muy bien en espacios exteriores.
- Fibratados: su principal ventaja es que protegen cualquier tipo de techo o azotea de las filtraciones de agua. También cabe resaltar que tienen una durabilidad de entre tres y cinco años. Se caracteriza por ser azul claro en la cubierta y después pasar al color blanco una vez aplicado y secado. Se protege así la vista del que lo está poniendo. El color azul no hace daño cuando se mira. En cambio, el color blanco puede resultar demasiado brillante al contacto con la luz.
- Elastoméricos: destacan por tener una duración muy larga, de entre siete y diez años, y por no necesitar protección antes de aplicarse. Aunque se dieran movimientos estructurales, el impermeabilizante permanecerá en su lugar debido a su elasticidad. Tampoco podrán con ellos los cambios de temperatura, aun cuando se aplique sobre techos prefabricados de concreto. Además, cubre las grietas pequeñas, previene la humedad y protege silos. Por último, y como si fuera poco, son fáciles de aplicar y se secan rápido.
¿Cómo elegir el mejor impermeabilizante?
Una vez conocidos los principales tipos de impermeabilizantes será más sencillo escoger el que mejor se adapte a lo que estamos buscando. Te brindamos unos consejos claves que te ayudarán a elegir el más eficiente para tu problema.
En primer lugar, asegurate de que sean fáciles de aplicar y trabajar. No solo es imprescindible que cumplan bien su función, sino también que su colocación sea sencilla, para de esta forma conseguir los resultados esperados.
La flexibilidad es una característica que tiene que estar presente. De esta manera, el desgaste no será un problema debido a su máxima resistencia. Todos esperamos no solo que cumplan con su función sino también que el trabajo dure por el máximo tiempo posible. Por último, es muy importante que los impermeabilizantes sean antideslizantes.
¿Cuáles son las ventajas de los impermeabilizantes?
Ahora que conocemos qué es un impermeabilizante y sus tipos, mencionaremos las cuatro principales ventajas de los impermeabilizantes para que no lo pienses más y decidas proteger y alargar la vida de tus superficies:
- Protege y aísla a tu edificación de la lluvia.
- Reduce la temperatura interna y crea ambientes más confortables.
- Impermeabiliza una amplia variedad de superficies.
- Se adaptan a cualquier necesidad de impermeabilización.
Las filtraciones son uno de los problemas más comunes dentro del hogar. Si no se resuelven a tiempo, generan humedad en las paredes que pueden transformarse en grietas más complicadas. A su vez, se ennegrecen a causa de la entrada de agua y se ven descuidadas y estéticamente afectadas. Una buena impermeabilización nos ayudará a evitar filtraciones de agua y futuros problemas de humedad. Si nuestra barrera impermeable tiene alguna falla puede generar que las pinturas interiores o revestimientos se dañen, comprometer nuestras instalaciones eléctricas o incluso degradar el hormigón. Contar con soluciones que permitan resolver, de manera eficiente, patologías tan comunes, como la humedad, permite tener una casa segura y confortable para todos sus habitantes.